
Otra vez. Es increíble lo pesado y cansino que se puede llegar a ser cuando a unos politicuchos madrileños se le mete algo entre ceja y ceja (y Gallardón de esto está sobrado).
Por tercera vez consecutiva la capital del reino, Madrid, va a presentarse como ciudad que albergue los juegos olímpicos. No les sirvió con la torta sin manos (clic aquí, que la imagen es buenísima) de Madrid 2012, ni con el batacazo de Madrid 2016, ahora el objetivo es Madrid 2020. Erre que erre.
Y esas pretensiones políticas, esas ínfulas de superioridad y ese terrible complejo que tienen los madrileños con Barcelona lo tienen que pagar los ciudadanos de su bolsillo. Además en caso de que finalmente les den de una vez las olimpiadas a los del oso y el madroño, ¿tú y yo vamos a ver beneficios de eso? Me parece que no. Igual el tendero que vende latas y bocadillos al lado de un estadio de Parla, ese día sube sus precios en un 400 %, pero eso es arriesgar mucho gasto para que en un mes se inflen unos pocos.
Madrid con este enésimo intento no sólo queda como una verdadera agonía, sino que eclipsa la posible candidatura del resto de ciudades españolas como Valencia o Sevilla. No voy a tirar del baúl de los recuerdos sacando a colación cómo se nos arrebató por parte de los capitalinos la candidatura a unas olimpiadas, cuando Sevilla se embarcó en esta aventura años antes. Pero es que hay que saber cuándo hay que retirarse y cuándo dejar de hacer el ridículo.
Pero nada, ahí están los Ana Botella, los Gallardones y los Alejandro Blanco haciendo el vaina, algunos de nuevo, otros por vez primera. Y encima sacan un logo que dicen que plagia a una empresa que fabrica juguetes gays (clic aquí) y por si fuera poco pone Madrid 20020 (clic aquí para verlo)... mira, si se siguen presentando cada año, igual por esa fecha le dan la organización aunque sea por pesados. Ah y por cierto, Madrid no se acentúa en la i.



