

Desde hace unos años, y siempre ligada a la alargada figura de Florentino Pérez, nunca ha habido mejor palabra para definir al Real Madrid que la que da título a este post.
No voy a insistir mucho en el tema porque es evidente que en unos tiempos de paro récord y en los que las familias no tienen para llegar a fin de mes, gastarse 219 millones de euros (y los que quedan) en fichar futbolistas es simplemente una obscenidad. Ya lo ha dicho todo el que tiene dos dedos de frente y que no está infectado por esa larva cerebral que se llama madridismo.
Ya puede justificar lo que quiera el empresario alegando que va a vender "no-sé-cuántas-camisetas" y va a recuperar la inversión, seguramente lo hará porque el tío saca dinero de debajo de las piedras, pero está mercantilizando aún más un deporte jugando cartas que sólo él puede tener en la mano. El resto de mortales no puede competir contra la maquinaria propagandísitica y económica del ultramadidrismo, y claro, al no poder competir, lo mejor es unirse a ellos. Muestra de ello es que medios de información de cualquier pelaje político se han puesto de acuerdo por vez primera en la historia en algo: El Real Madrid. En ninguna página del ABC podrás encontrar algo parecido a algo que se publique en El País, tan sólo en la sección de deportes y al hablar de la maravillosa máquina fichadora merengue.
Otro prepotente redomado es el ínclito personaje que preside Italia (yo no sé cómo le dejan los italianos seguir ahí), propietario de la principal cadena de Televisión (RAI), del Milán, y de una de las mayores mansiones orgiásticas de la edad postmoderna. Hablo, por supuesto, de Silvio Berlusconi, un vividor que asegura que "El milán no va a fichar a cualquier coste". Vamos, com osi ahora esta gente tuviera que andar descalzo. Con lo que han ingresado por Kaká (más de 60 kilos) deberían tener la boquita bien cerrada y no hablar de penurias económicas porque no cuela, o a ver si los del Milán se piensan que somos idiotas, a nosotros no nos la van a colar como se la colaron a más de uno con Vogel. Muchos abracitos cuando ocurrió la desgracia del querísimo Puerta y ahora vienen con las técnicas rateras de negociación. No señor, así no actúa un grande de Europa... aunque viendo a los dirigentes del Madrid y del Milán bien parece que el señorío se consigua a base de millones.
Seguro que estos dos son buenos amigos. Asco de dinero.




