Esta semana me he visto unos cuantos partidos. Han sido los siguientes: Barcelona - Manchester United (0-0), Chelsea - Manchester United (2- 1), Sevilla - Murcia (0 - 0) y Livorno - Milán (1-4). Partidos de Champions, liga inglesa, española e italiana.Lo he hecho sin planearlo pero la jugada me ha salido redonda. He visto la mayor competición de clubes del mundo y las supuestamente 3 mejores ligas del planeta. Por fútbol y calidad, la cosa está bastante igualada (tengamos en cuenta que el partido que vi fue el del Sevilla contra el penúltimo, pero en la Liga española suele haber encuentros potables). Donde hay un escalón abismal e infinito es en el nivel de árbitros. Sencillamente no hay color, y nos gana todo el mundo por goleada, vamos que si me llego a ver un partido de la liga birmana seguro que son mejores que los nuestros.
No dejan jugar, embarran (enmierdan) el juego y el espectáculo deteniendo el partido continuamente a la mínima que un infeliz teatrero gana el suelo, son tarjeteros a más no poder, se equivocan de dirección a la hora de señalar las faltas que sí son... son, en definitiva, el ejemplo perfecto de cómo llegar a desesperar a un aficionado a este deporte.
Recuerdo que el árbitro del partido de Champions, Massimo Busacca se comió un penalty al United, sí, pero es que salvo ese error (puntual e importante), el partido fue como la seda, dejando que los equipos jugaran al fútbol de manera vistosa. Ayer el colegiado del Chelsea - United, un tipo que pesaba 15 kilos más que el más gordo de nuestros árbitros estuvo de diez, estaba siempre encima de la jugada, hubo entradas fuertes que cuando lo requirieron fueron debidamente amonestadas, entradas duras pero que tocaron balón y por eso dejó seguir el juego, dialogó con los jugadores... Hoy sencillamente ni me he percatado de que había un tipo arbitrando el partido del Calcio. Espectacular.
Y por fin llegamos al partidito de anoche. Quiero recalcar antes de nada que no estoy diciendo que González Vázquez influyera en el resultado del partido (de eso se encargó la nulidad sevillista), pero sí lo hizo en el resultado como show y en la diversión del juego. Era asombroso ver las caras de los jugadores, desquiciados, incrédulos ante la nulidad de este señor. Pero es que el tío se equivocaba para los dos lados, o sea, no es que fuera a perjudicar a un equipo en concreto, es que era malo de solemnidad. Tan malo que parecía que había hecho promesa. No dio ni una, pitaba faltas que sólo él veía, llegaba tarde a las jugadas y para más INRI estaba auxiliado por dos linieres casi tan competentes como él... Este Bernardino González Vázquez, tal vez sea el peor colegiado de Primera División (lo digo yo y lo dice Paco González y todo Carrusel Deportivo), pero es que esto es sólo un ejemplo de tantos. Hoy habrá decenas de Bernardinos sobre los campos españoles, y seguirán su maratón de calamidades sin que nadie haga nada. Y mientras los españoles a mirar con envidias a otras ligas o competiciones internacionales.
Yo no sé quién defiende a los árbitros en nuestro país, no entiendo que lo hagan ni los que han sido árbitros. Cobran unas sumas indecentes por prestar un servicio que en el resto del mundo futbolístico de primer nivel se hace mucho mejor, y suponen una lacra para el espectáculo del deporte.
¿La nuestra la mejor liga del mundo? No mientras estos tipejos pisen el mismo césped que los futbolistas.








