
Ayer el FC Barcelona nos devoró, nos engulló, se nos comió con patatitas fritas, y no hay más.
Tras una buena primera parte, el Sevilla no supo aprovechar sus ocasiones y se fue al descanso con un injusto 0-1, gol de Etoo que empala tras un balón rechazado por la zaga nervionense. No se trataba de un error defensivo, sino de la suerte que nos es esquiva desde hace ya dos años y que un depredador del área contraria como es el camurunés sabe aprovechar al máximo.
En el descanso lo de siempre, cara de tonto y a ver qué pasa en los segundos 45 minutos. Pero lo que pasó después fue aún peor. Messi decidió hacer lo que mejor sabe hacer (que no es otra cosa que ser el mejor jugador del mundo) y él solito puso un marcador de 0-3 que se antoja muy abultado por lo visto en el juego y las ocasiones de una y otra escuadra. Además Undiano Mallenco, su asqueroso linier chivato y Luis Fabiano en una niñería muy suya que le costó la expulsión tras darle una tragantada a Busquets, se encargaron de anular cualquier espejismo de remontada.
Mal segundo tiempo y consecuente derrota frente al mejor equipo que yo he visto esta temporada, aspirante a todo pero de verdad.
Una última cosa, e importante además. Es sangrante tener que escuchar los comentarios de La Sexta. Por un lado tenemos a Andrés Montes, ese gran entendido que confunde a Henry con Messi, con sus grandes lecciones de fútbol al decirnos que Piqué es un futbolista importantísimo en el Barcelona y estaba haciendo un enorme partido (el peor de largo de todos los que pisaron el césped), después tenemos a Kiko, tal vez el menos antisevillista de los tres que hablaban ayer (cuatro si contamos a la Susanita Guasch esa enchufada que está a pie de campo), pero antisevillista después de todo, y ya por último el inefable, rastrero, e iluminado Valdano de las narices. Cada vez que este desgraciado abría la boca era para atacar al Sevilla. Para él no estaba jugando bien el Barcelona, sino mal el Sevilla. Criticaba el juego,todas las decisiones arbitrales que no beneficiaban al Barcelona, e incluso a los aficionados locales. A los nuestros. Lo de este tío es para hacérselo ver, impedirle que entre nunca más en nuestro estadio y que se vaya con su madridismo a su puñetera casa.
Fijaos qué cuatro jinetes del apocalipsis para hablarle a toda España de mi Sevilla. ¡Dos atléticos y dos madridistas que querían que ganara el Barcelona! ¡El colmo ya! Lo que fuera con tal de que no venciera el Sevilla. Vomitivo.
Volviendo al partido, se lo llevó el mejor. Lo peor de todo es que este Barcelona de ayer se parecía mucho a mi equipo de no hace mucho tiempo...







