
Mucho se comenta estos días acerca del futuro de
Manolo Jiménez en el banquillo sevillista. Detractores y defensores se baten el cobre acerca de quién debe ocupar la plaza de entrenador la próxima temporada en el Sevilla FC, y parece difícil que la afición llegue a un acuerdo. Algunos desgraciados, como
Manolo Aguilar, desde ese púlpito antisevillista que es
"Libre y directo", en la cadena SER, piden que el sábado frente al Deportivo, la afición se pronuncie en contra de Jiménez, otros apelan al sentido común y afirman que hay que hacer piña frente a los gallegos. Yo, como no puede ser de otra forma, opto por lo segundo. No hace falta decir que mientras mi equipo juegue al fútbol, sólo vale apoyar, nunca silbar. Cuando se acabe el partido, ya será otra historia, pero mientras haya un balón en juego, siempre alentar a los nuestros, que para eso son los nuestros.
Pero hablemos de hechos y de justicia. El fútbol del Sevilla en determinados partidos puede ser mejor o peor; lo primero que quiero que quede claro es que no siempre se puede jugar precioso. Un equipo fabricado para jugar bonito, como puede ser el Barcelona de
Guardiola, a veces se encuentra en tesituras que no te permiten desplegar tus buenas cualidades (partidos ante el Chelsea). Volviendo a los nervionenses, hay partidos buenos como el del Mallorca y auténticos bodrios como el de Osasuna. De todo ha de haber en la viña del señor, pero sería de todo punto injusto contemplar la tabla clasificatoria a estas alturas del sainete y no sentirse orgulloso de ser sevillista. No sería lógico ni mentalmente aconsejable.
Por ello, si el Sevilla FC logra terminar la temporada el tercer clasificado (no hablo ya de la cuarta plaza, hablo de jugar Champions por decreto el año que viene), creo que sería de recibo que siguiese el técnico de El Arahal. Es que sería lo justo, el reconocimiento a un trabajo en Liga perfecto, y que nadie me venga a hablar ahora de las actuaciones en UEFA y Copa, porque para caer en cuartos de la competición europea prefiero ahorrarme los disgustos y el desgaste físico de los jugadores cuanto antes, y descalabro en San Mamés aparte, me parece que llegar a semifinales de una competición es algo de elogio.
Pero que nadie se confunda, he dicho que LO JUSTO sería que siguiese el entrenador, pero no lo que yo quiero. Sinceramente, creo que se le puede sacar más al equipo, puede que eso sea pecar de ambicioso, pero me parece que la afición sevillista lo es. Ojo, ambiciosos sin dejar de lado la humildad, esa siempre por bandera.
En resumen, si quedamos terceros, vería normal que Jiménez siguiera, pero no seré yo el que diga "Jiménez quédate", si eso ocurre, ningún sevillista debería protestar si nuestro entrenador sigue con nosotros; al contrario, debería estar con él a muerte, que para eso se sienta en el banquillo de la derecha de la bocana de vestuarios.