
Poco se ha visto al Sevilla en Alemania frente al Stuttgart, un dignísimo rival que tal vez mereció algo más que salir goleado de su propio feudo. 1-3.
Buena victoria con un orden defensivo exultante, con
Squillaci goleando por dos veces, con un enorme
Javi Varas disfrazado de
Palop que nada pudo hacer (otra vez, mala suerte) ante el perfecto saque de falta de
Elson y con la tranquilidad de que con un sólo triunfo en casa certificaríamos definitivamente estar en octavos de final de la Champions, casi nada, pero me gustaría ser crítico siempre desde el profundo respeto y admiración por mi equipo y mis colores.
Lo desplegado en el terreno de juego ha sido la verdad, mediocre, y si no hemos perdido ha sido porque tenemos más pegada que los teutones y sinceramente, más suerte en esta noche. Partido feo en la primera mitad y más atractivo para el espectador cuando en la segunda parte el Stuttgart subió líneas y se abrieron más los espacios. Pero la apuesta de
Jiménez, pese a ser efectiva, ha sido aburridilla ¿qué pasa? que la cosa es que hemos ganado, y es de justicia callarse la boca y aplaudir el RESULTADO obtenido en la velada europea. Si gana el Sevilla ganamos los sevillistas... que ganamos como ganamos, pues bienvenido sea.
Mención aparte, y fuera de lo agridulce de la victoria (por cierto, exquisita la salsa agridulce), hay que hablar del pésimo estado de forma de futbolistas como
Kanouté. Sinceramente nadie sabe lo que pasa con el africano pero no da pie con bola; las dos ocasiones que ha tenido seguidas, antes del verano las mete seguro, pero esta temporada, y quitando el gol contra el Osasuna, que fue de mérito, no le sale nada de nada. Ojalá se revierta la situación, porque no quiero ni pensar que se le haya acabado el fútbol a este astro del balón que lleva 180 minutos (hoy y en A Coruña) dando tumbos por el césped. De
Fernando Navarro (nos costó el golazo y el punto perdido en Riazor) mejor no hablamos, que también lleva una rachita que ya ya; esperemos que sea eso, una racha y que como tal pase y vuelva a ser el gran lateral que sigue siendo aunque no esté cuajando buenos encuentros.
A pesar de lo dicho, máximo respeto, y ojito, que somos el único equipo en Champions que ha ganado todos sus partidos. Esta es la grandeza.