
Nos guste o no, muchas de nuestras opciones esta temporada pasan por sendos enfrentamientos con los inquilinos de la rivera del Manzanares.
Nos veremos las caras con ellos este domingo en Liga y el 13 o el 19 de mayo en Copa (esto lo sabremos hoy, dependiendo del éxito de los rojiblancos en la Europa League, éxito que irá en función de si a los muchachetes del Liverpool les da por jugar un poquito al fútbol).
¿Mis deseos para con esta gente? Que hoy el Liverpool les gane por 1-0, que haya una prórroga dura y física, interminable en la que se lesionen 4 o 5 jugadores del Atlético de Madrid (Forlán el primero, que te mete los goles desde el vestuario y con el cuello), que después pierdan por penaltys en los que De Gea no pare ni uno y así vengan el domingo al Sánchez Pizjuán con la moral por los suelos y además sabiendo que les conviene perder para aferrarse así a esa plaza fija de Europa League para el año que viene. Y mucho ojo señores, que como el Sevilla FC no gane este domingo al Atlético de Madrid, por muchas opciones matemáticas que tengamos después, no pienso dar un duro por mi equipo. Así de claro. Esta jornada entrante es la DEFINITIVA. Jugamos en casa contra un Atlético cansado y que debe entregar la cuchara, y el Mallorca recibe al todopoderoso Real Madrid (que con lo gracioso que es, igual le da por perder en el Ono Stadi, pero esperemos que no). Esta semana es propicia para meternos cuartos a faltas de 3 partidos.
No se te ocurra fallar, Sevilla.








