
Entre el fin de la temporada, las vacaciones de la plantilla del Sevilla FC y el inminente comienzo del Mundial de Sudáfrica, la verdad es que hay poco sobre lo que comentar. Tal vez por eso últimamente no hay muchas entradas en el blog (por eso y porque estoy más liado que la pata de un romano).
En cualquier caso, aquí seguimos, atentos a todo lo que ocurra en torno a la actualidad de nuestro equipo. Sin embargo sí que ha habido algunos temas que sí han estado presentes dentro de la agenda rojiblanca. La contratación de
Dabo (salga bien o salga mal este muchacho por lo menos ha venido gratis, así que nos pesará menos en caso de fracaso), el proceso judicial que el presidente
Del Nido,
Vizcaíno y
Jesús Alvarado han iniciado contra las posibles injurias vertidas contra sus personas y contra el Sevilla FC en general en el blog llamado "El búho", un espacio en la red que presuntamente está a nombre del periodista
Santiago Ortega, de la cadena SER, y poco más, el resto son meros tiras y aflojas con
Borja Valero, y la lotería de nombres que suenan para entrar y para dejar el Sevilla FC.
Sí me quiero centrar un poco sobre uno de los temas reseñados. Resulta incomprensible desde el punto de vista informativo que en esta ciudad no se le haya dado "bola" al feo asunto del búho (además, un nombre mal elegido, porque el búho es un animal que desde la antigua Grecia simboliza la sabiduría, y de eso sus autores, cortitos con sifón). Un periodista,
Santiago Ortega, tal vez uno de las más conocidos a nivel local, está siendo investigado por las Fuerzas de Seguridad del Estado. Pues bien, ante esta escabrosa situación, nada. Silencio.
Por amiguismo, por poca vergüenza o directamente por ser rematadamente malos haciendo su trabajo, los periodistas de esta ciudad llamada Sevilla están tapando como pueden un escándalo de considerables dimensiones para salvaguardar el escaso honor de "uno de los suyos". Esta técnica mafiosa y cortijera sirve perfectamente para hacer una radiografía de lo que tenemos en Sevilla y algunos ilusos llaman periodismo deportivo. Si de verdad estos personajes tuvieran lo que hay que tener, desde sus respectivas tribunas, estrados y púlpitos sevillanos informarían a sus lectores (hay que tener moral para ser lector de estos tipejos) de algo tan sencillo como LO QUE ESTÁ PASANDO. Estos autodenominados paladines de la verdad no pueden dejar pasar por alto algo que les toca tan de cerca, pero claro, hay que proteger al amiguete, a la pareja de mus, al coetáneo, al "tripallena" que se sienta a tu lado en las comidas gratuitas con las que son continuamente agasajados por el club y la directiva a la que odian. Al compi de cubata hay que cuidarlo.
OMITIR LA VERDAD ES UNA FORMA DE MENTIR.
A ver si somos un poco profesionales.