
Julián Escudé, uno de los pesos pesados del vestuario sevillista hizo en la jornada de ayer unas declaraciones ante las que hay que cerrar filas.
Dice el defensa francés que "no hay que pensar que el Sevilla ha vuelto". No se puede tener mayor sensatez y mejor criterio. El Sevilla lleva cinco partidos seguidos sin conocer la derrota, y amigos, por mucho que queramos venderlo, eso no es nada. No es momento de euforias, sino de concentración, y es más, aunque ganemos el importantísimo partido del domingo contra el Athletic no habremos hecho nada. Ni aunque diéramos el campanazo de ganarle luego al Barcelona y al Valencia habría que sacar los pies del tiesto.
Una de las muchas cosas que nos enseñó don Joaquín Caparrós es que había que ir partido a partido, y que aunque se hicieran las cosas bien había que seguir trabajando con la cabeza en su sitio. Sin desmanes. Pasito a pasito.
Y es que esto del fútbol es un invento digno del más reputado inquilino de institución mental. Hoy te quiero, mañana te amo. Esto no puede ser, habría que bajarla al suelo y ser cautos de una vez por todas, porque ni ayer el Sevilla era una banda, ni hoy somos los mejores. Esto es un proceso que lleva su tiempo y con paciencia se consiguen resultados.
Por eso, a los gacetilleros les pido -les imploro- que se calmen y que no empiecen a hablar de que todo es fantástico porque así los jugadores se relajan. Poquito a poco vamos mejor.
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