lunes, 9 de mayo de 2011

Dejemos en paz ya a Sergio Ramos


El otro día estando en la grada del Ramón Sánchez Pizjuán oí cosas que no me gusta oír.

Tras unos primeros 20 minutos de relativa tranquilidad verbal, la grada se encendió con Sergio Ramos a raíz de que éste marcara el primer tanto del Real Madrid.

Yo estaba en gol sur y no pude ver bien cómo celebraba el tanto el defensa de Camas, pero viendo las imágenes por televisión se ve que Sergio Ramos en un primer momento no celebra el tanto, luego recibe las felicitaciones de sus compañeros y posteriormente y mientras recibe el insulto de la grada de Nervión, eleva las manos al cielo mirando a los Biris, supongo que por la incomodidad del momento (de que 40.000 tíos te estén mentando a la madre), no lo sé. El caso es que si yo soy Sergio Ramos y me da por marcarle un gol a mi Sevilla haría como él: No celebrarlo. Lo que no vamos a pedirle a nadie es que el día en que se enfrente a nosotros pues juegue a medio gas. Eso no tiene sentido y ningún profesional lo haría. Tampoco lo que iba a hacer el camero es ponerse a rechazar a sus compañeros cuando éstos veníann a darle un abrazo.

Vale que el camero es un cabra loca en muchas ocasiones, y que desde que está en el Madrid se le podría sacar amarilla en todos los partidos que juega pero que como tiene ese escudo de la impunidad en el pecho, todo se le permite... pero Sergio Ramos es sevillista, así lo manifiesta siempre, y sinceramente no me gusta que un sevillista sea insultado en el Ramón Sánchez Pizjuán.

Creo que todos nosotros, -y aquí hago un poco de autocrítica yo también- deberíamos dejar de enemistarnos con todo el mundo. Vale que hay rencillas irreconciliables con más de uno y más de dos (y de hecho muchas me encantan), pero conflictos que no conducen a nada como éste con Sergio Ramos debería ser olvidado y cuanto antes además.