
Obviando que el título de mi post es el mismo que el título de una conocida canción del inefable Alejandro Sanz, diré que en estos días de sol y calor uno lee la prensa deportiva (y aún más los comentarios de los aficionados del segundo o tercer equipo de la ciudad), y directamente te partes de la risa.
Te partes de risa porque ellos mismos se ponen a comparar y son capaces de ponerse por las nubes pase lo que pase.
Por eso no es lo mismo (por mucho que quiera la prensa) equiparar a Betis y Sevilla, Sevilla y Betis.
Por que no es lo mismo despedirse de tu club llorando de emoción que denunciarlo por impago y soltando culebras por la boca.
No es lo mismo meterle tres en Mónaco al campeón de la Champions en una final y llevarte con ello un título europeo que ganarle en tu casa por la mínima a un equipo que ya estaba clasificado en la fase de grupos.
No es lo mismo tener 30.000 socios con un abono que cuesta X que tener 30.000 socios con un abono que cuesta X dividido entre tres. (Y encima presumen).
No es lo mismo jugar 3 competiciones que 2.
No es lo mismo llevar tus cuentas al día que deberle dinero hasta al apuntador.
No es lo mismo perder un partido y que salten las alarmas que alabar el juego del equipo tras tres derrotas consecutivas.
No.
Y podría seguir, pero en este último punto me voy a parar porque la cosa ya me parece desquiciante. El Betis ha perdido contra el Marsella, el Girondins y el Osasuna, eso sí, le ha ganado al Real Unión. Vale que es pretemporada y que esto no vale para nada. Pero la gente con lo que se queda es con lo bonito que juega el Betis, que como ilusiona este equipo, que qué pedazo de liga van a hacer los de Mel (actor secundario).
En cambio la noticia en el Sevilla FC es que han dejado de renovar su abono 2.000 socios.
No hay peor ciego que el que no quiere ver, ni venda más grande que la que te pone el fanatismo en los ojos.
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