
La noche y el día, y eso que los dos son más negros que el picón.
Dos nombres en la palestra: Koné y Makukula. Dos perfiles con más de una semejanza más allá del color de ébano de sus pieles. Delanteros, africanos, con lesiones largas, reiteradas y de gravedad. Una misma manera de comportarse con ellos: Paciencia, confianza, nada más.
Cuando lo fácil hubiera sido largar en mitad de su calvario a los dos jugadores con la pata colgando del hombro, el Sevilla FC decidió apostar por ellos, y el tiempo nos ha regalado dos maneras de pagarlo.
Makukula, todo agradecimiento, todo lágrimas de cariño... hasta a su hijo le puso el nombre de Del Nido. Gracias gigante.
Koné, mete un gol al Madrid y está en el ojo del huracán, sus primeras declaraciones son para decir que no vuelve al Sevilla ni loco (se reitera porque ya nos había renegado antes), por ello, una vez más sapos y culebras para con el Sevilla, un club que confió en él siempre. Ah, y todo esto agravado cuando más si tenemos en cuenta que este futbolista le costó al Sevilla FC la salvajada de 12 millones de euros.
Hoy voy a hablar de las formas. Para empezar Koné, que en el Sevilla no te quiere nadie (tranquilo majete) partamos de esa base, pero yo te digo que por desagradecido, ojalá el club te repesque (porque estás cedido, no te olvides) y te mande donde más dinero nos den, ya sea en el Albacete B o en el Siberia FC.
Es de biennacidos ser agradecidos, por lo tanto tú debes de ser un malnacido.
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