
Creo que en anteriores posts he retratado las lindezas de este triste e infame personaje del fútbol, pero el hecho de que siga cometiendo tropelías parece que me obliga a repetirme.
Pepe, futbolista del Real Madrid, de mirada alocada y descentrada, ha vuelto a perder el contacto con la nave nodriza. La víctima de turno es Xavi Torres, futbolista del Levante que tuvo la desgracia de tener que soportar los embates de la vesania del portugués.
Otra vez la misma película (de terror). A Pepe se le va un rival y con él la cabeza. Patada, agarrón y de nuevo patada cuando el adversario está en el suelo, indefenso. Creo que dentro del limitado cerebro del central madridista se produce un cortocircuito que como siga este camino un día provocará una desgracia de verdad.
Pero los mimos a este lúgubre matón no dejan de llegar desde el periodismo de la capital del reino, cómplice de albergar en su oscura caverna mediática a una bestia digna de ser expulsada cada partido. Por eso desde este humilde blog espero que a este salvaje le caigan de una vez por todas varios meses de sanción, por reiteración, por ser siempre el mismo, por merecer estar apartado de los terrenos de juego por inadaptado.
Después un futbolista del Sevilla pegará un codazo con el balón en juego y aquello será tildado de alarma social. Lo que es una verdadera alarma social es que los niños vean jugar al fútbol a Pepe y que imiten su comportamiento atávico.
Y su equipo, el Madrid, debería poner fin de una vez a este tipo de juego sucio que no hace más que justificar la imagen de leñeros que de unos años a esta parte tiene la zaga del Real Madrid. El club señor tiene una oportunidad magnífica para retirar de sus filas a semejante chalado ¿Lo hará? Apuesten que no.
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