martes, 15 de noviembre de 2011

Luis Carlos Peris: Ese hombre

Son ya varias las comilonas retransmitidas a las que invitan a este engullidor: Luis Carlos Peris.

Peris es un ¿reputado? periodista deportivo del ámbito sevillano. No seré yo quien niegue los años de trabajo y de profesión de Peris, en lo que sí me entran las dudas es en cómo tras haber trabajado tanto, este tipo ha alcanzado el nivel de mediocridad que ostenta.

No voy a entrar en lo bético que es la criaturita, que está en su perfecto derecho de serlo por mucho que se disfrace de castigador incorregible hacia uno y otro equipo de Sevilla. Pero en lo que sí me quiero detener es en lo que ayer escucharon mis oídos, los cuales, pobres desgraciados, ya son reincidentes en "disfrutar" de los malsonantes cacofonías que ofrece este periodista.

Lo de Peris es más propio de taberna taurina de Triana que de llamarse periodismo serio. Entre loncha de jamón y trozo de queso este buchelleno al que ceban por dar su castrante opinión, opina a diestro y siniestro, unas veces más informado que otras y siempre con un tono de pseudomafioso poseedor de la verdad absoluta que resulta completamente hastiante.

Ayer en la tertulia de ultrabéticos que organiza Radio Sevilla, se encontraba Peris entre otros verderones de insignia como Florencio Ordóñez, Santiago Ortega, algún que otro búho con el horario alterado, y el recalcitrante Paco Chaparro... al que por cierto deberían prohibir hablar en la radio, más que nada porque para hablar en público hay que tener unas formas y un nivel cultural que el verbo y acento de este señor, más propio del más cazurro pastoreo becerril, no posee ni nunca poseerá

Pero no me quiero ir por los be-cerros de Úbeda, y sí centrarme en la autosuficiencia y el golpe de gong que el señor Peris dejaba sonar cada vez que sentenciaba una frase. Yo no sé maestro de quién se creerá esta lechuga con micrófono, pero le recomiendo desde aquí una pronta cura de humildad, porque después de todo esto dura dos telediarios y además estamos hablando de deporte, no de lo más trascendente del mundo.

Espero que te lo tomes a bien Peris, sólo pretendo ayudarte a ser menos prepotente... ya que lo de bético, amigo mío, siento decirte que es de por vida.