martes, 1 de noviembre de 2011

Noche de difuntos según Nervión


Brujas malvadas y viejos fantasmas familiares sobrevolaron anoche Nervión. Sevilla FC 1- Granada 2.

Era Halloween, esa adoptada fiesta yankee a la que nosotros deberíamos llamar víspera de Todos los Santos. El público del Ramón Sánchez Pizjuán no podía imaginarse la película de terror que estaba a punto de vivir.

Y nos las prometíamos muy felices. El tempranero gol de Manu del Moral nos situaba por delante cuando apenas llevábamos 55 segundos de encuentro, tras esta alegría inútil, el Sevilla jugaría 10 minutos más al fútbol y luego le entregaría el mando de la nave al Granada, voluntarioso pero poco efectivo hasta que llegó el fatídico minuto 78.

Tras no hacer nada en la primera parte, llegó un fulgurante comienzo sevillista en el segundo período. Fútbol del bueno durante algo más de 20 minutos que hacía imposible imaginar el desastre que se avecinaba, pero esto es Nervión, y el de enfrente era el colista, y por lo tanto tocaba petardo.

Dos zarpazos del Granada (2 goles en 4 tiros) provocaban la desazón y el mal cuerpo en los presentes, en los cuerpos presentes cadavéricos que una vez más presenciaban cómo nos quitaban no ya dos puntos, sino los tres y la imbatibilidad. De nada sirvieron los tardíos cambios, ni los inocentes tiros de un Luis Alberto que no se sabe a qué espera para dar ese puñetazo sobre la mesa que llevamos demasiado esperando.

Igalho es un pedazo de futbolista que en 12 minutos ganó el partido, y digo yo ¿no podríamos nosotros tener uno de estos? No, gracias a la pésima gestión de la planta noble sevillista tenemos que tirar de chavalitos del filial que están muy verdes aún. Negredo lesionado, Kanouté desaparecido en combate (los peores 45 minutos que le recuerdo al malí)... a ver qué puñetero equipo profesional tiene sólo a dos delanteros en su nómina y encima uno que tiene más años que la Puerta de la Carne.

Mala suerte además, porque el Sevilla mereció por lo menos empatar, pero gracias a la poca intensidad de los Trochowski, Navas y Rakitic (¿dónde se ha metido este futbolista, Dios mío?) la pesadilla volvió a Nervión tan pronto que ni nos dio tiempo a olvidar la de Santander.

Desastre.