
Llevan un par de días los chicos de la prensa local deportiva repitiendo a los cuatro vientos que Marcelino, nuestro entrenador, prepara una revolución en el once que nos enfrentará al Zaragoza en la Romareda.
Puede que tengan razón, o también puede que Marcelino se esté partiendo de risa en su casa con las cosas que publican estos concienzudos analistas; el caso es que ya sea por tener una plantilla ridículamente corta, por contar siempre con los mismos, por las lesiones (Cáceres) o porque aún no cogen la forma los recién recuperados (Negredo), el domingo podemos ver un Sevilla algo distinto al que estamos habituados.
Puede que sea conveniente dar un toque de atención a los futbolistas, hacerles espabilar de una vez porque hay más de uno que lleva compitiendo desde septiembre y aún no se ha enterado de qué va la película. El caso es que haya o no revolución, el partido de la Romareda se antoja vital para la moral de los nuestros y de la afición. Perder en Zaragoza sería descolgarse demasiado de los puestos a los que supuestamente aspiramos, además no es que el Zaragoza sea de los equipos fuertes de la Liga, así que todo lo que no sea ganar o sumar en el peor de los casos (y ya veríamos de qué manera) sería nefasto.
El domingo veremos si la revolución acaba con el anterior régimen absoluto de nulidad poniendo al frente a un gobierno de intensidad, entrega y ataques... o si todo es papel mojado.
1 comentarios:
Rendicion es lo que se va a producir y de paso exticion del contrato del entrenador
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