miércoles, 2 de noviembre de 2011

A Segunda nunca más


En los dolorosos partidos contra el Racing y el Granada en casa sucedieron cosas que no me gustaron nada.

Evidentemente lo que menos me gustó fue sumar 1 punto de 6 posibles frente a dos colistas, pero casi a la misma altura de mi desagrado quedan los cánticos de buena parte de la grada.

El tema del griterío es un clásico bien conocido por todos: "A segunda, eo, a segunda, eo..."

Lo de cantar "a segunda, a segunda" no me gusta en absoluto. Obviando la falta de respeto que supone hacia un equipo y una afición, que sí, que en ese momento es el demonio y el rival a batir, pero que no deja de estar en nuestra Liga, es que el cántico de las narices es un talismán infalible para el oponente. Yo no sé si será porque se crecen en su orgullo, o porque tal vez a Dios le da por apartar un jirón de nube e intervenir en favor del débil, pero el caso es que es matemático que cuando cantamos eso, acabamos pifiándola.

Además lo cantamos a deshora, cuando vamos ganando por un mísero gol de diferencia, lo que provoca, que como en el caso del Granada, tengamos al final que tragarnos con patatas fritas y guarnición de guisantes congelados los grititos de "a segunda..."

Que no se vuelva a oír ese cántico a no ser que vayamos ganando por ocho a cero y sea la última jornada de Liga, que después todo se devuelve. Todo.