lunes 30 de enero de 2012

¿Cuándo volveremos a ganar un partido?


Esa, entre otras, es la pregunta que yo me hago en estos momentos.

Quitando la inane victoria frente al Valencia en la vuelta de Copa, y que no sirvió para absolutamente nada, yo ya ni me acuerdo de cuándo fue la última vez que el Sevilla FC ganó un partido de fútbol. Creo que podemos remontarnos al San Roque de Lepe. Fíjate cómo está la cosa.

Escribo el lunes a las 10:40 de la mañana porque si hubiera escrito ayer, con las barbaridades que se me pasaban por la cabeza, habría sido para detenerme. Por eso decidí reposar mis ideas con la almohada y no vomitar mi odio en el teclado con el calentón. De todas formas, alguna barbaridad diré, por supuesto.

Es frustrante esperar a que llegue el domingo o el sábado de turno y sepas que tu equipo no va a ganar. Ya puede jugar bien, mal o regular, lo máximo a lo que parece que podemos aspirar es a un empate. Es tristísimo. Yo creo que este año no vamos a ir ni a Europa League, así de claro lo digo. Y más con esta dinámica horrorosa al ser incapaces de sumar de tres en tres.

Dejado claro que el Sevilla no hizo en la noche de ayer méritos para ganar, voy a hablar del arbitraje. El infame, malo, chulesco, engominado, parcial, casero e impresentable de Muñiz Fernández permitió el libre albedrío de personajes tóxicos para el fútbol como Weligton y Demichelis, verdaderos asesinos en serie a sueldo del Málaga y cercenadores de piernas, manoteadores natos que no dudan en pegar primero y preguntar después. Nos minaba a faltas invisibles, sólo visibles a sus pequeños ojos de criminal, y las verdaderas faltas de los malos las dejaba pasar. Encima estaba "auxiliado" en su tarea de jodernos por un auténtico malnacido en la banda, que se atrevió a anularnos un gol legal de Coke cuando el partido moría. Un punto es más que cero, pero este salteador de caminos y robaperas certificado levantó su apestosa bandera viendo una vez más, lo que sólo él veía.

Ojalá que Muñiz Fernández no nos arbitre nunca más, porque el recital de maldad que dio sobre todo en la primera parte hace desmoronarse a cualquier equipo. Y al Sevilla FC, un equipo hecho con cuerda de guita, eso es precisamente lo que le faltaba.

Ahora querremos justificar que la venta de Cáceres ha sido un pelotazo económico, pero por ejemplo, tal vez si ayer hubiese jugado Cáceres en vez de Coke, el Málaga no hubiera anotado el primer gol. Son las tonterías que se me pasan por la cabeza...

Y por cierto, que vuelva Palop de una vez.

Nubarrones negros tirando a color infierno, son los que sobrevuelan Nervión.