sábado 7 de enero de 2012

Esto no lo arregla ni Reyes


Estos días, entre fiestas y que estoy de mudanza he podido escribir más bien poco.

Sí que pude ver el partido de Copa que nos enfrentó al Valencia y donde recibimos un baño importante. Cierto es que jugando tan mal, pudimos incluso cosechar un valioso empate de no ser por el balón de Manu del Moral estrellado en la madera o si no fuera por la estupidez digna de película muda de risa en la que los tres defensas nuestros van a por el balón, ninguno le da, y esto hace que la pelota le quede franca a Jonas para que marcara un golazo (en el que no pude hacer nada un Palop que estuvo muy bien). Es lo que pasa cuando le das facilidades a un rival fuerte, que te noquea. Y quiero hacer hincapié en el recopilatorio de jugadas tontas que esta temporada nos estamos tragando los sevillistas. Es inadmisible que en un club que se quiera llamar grande se cometan estas desaplicaciones cuasi cómicas que cuestan tanto al equipo. Lo de Levante entre Negredo y Varas, lo de el otro día frente al Valencia... parece que cada vez que visitemos la comunidad Valenciana nos toca hacer el payaso.

Lo limitado del banquillo sevillista, la inoperancia del entrenador, el nulo juego de ataque, lo poquísimo que le dura la pelota al Sevilla, las entregas de balón al rival, la imposibilidad de trenzar más de tres pases seguidos, la nula capacidad de reacción de los nuestros, ya sea en el césped o desde el banco... Son síntomas de equipo sin identidad, que viene a los partidos a verlas venir, y a ver qué pasa, a tener dos fogonazos de los que tienen calidad y luego a dormirse cediéndole al rival todo dominio del juego. El otro día volví a escuchar la tan manida pero cierta frase de que que el Sevilla no juega a nada. Y es triste, pero así es.

Ahora viene a sumarse a los jugadores José Antonio Reyes, un futbolista muy capacitado y del que se dice (y esto hace que me lleve las manos a la cabeza) que habrá que ver su grado de implicación. Eso será tela de otro post, pero mucho me temo que ni el mejor Reyes puede cargarse a las espaldas a un equipo muerto.

De momento me quedo con que más nos vale que vayamos encendiendo velitas a todos los santos que conozcamos, porque esto, amigos míos, pinta mal, pero de verdad. De momento en Copa ya tenemos un pie fuera, y más de un optimista dirá que para qué queremos pasar si luego nos va a tocar el Madrid o el Barcelona y nos van a dar para el pelo. Eso es cierto, pero a mí es que plantarme en semifinales de la Copa y vérmelas con esos mastodontes es algo que prefiero antes que caer a las primeras de cambio.