
Hace un par de días escribía que me gustaría llegar lo más lejos posible en Copa del Rey, una competición que nos ha dado la gloria y que personalmente me ha hecho pasar los mejores momentos como sevillista.
Hoy, y viendo la pantomima del domingo pasado, el sentido común me dice otra cosa bien distinta.
Teniendo en cuenta que en un momento dado en esta competición nos tendríamos que ver las caras contra Madrid o Barcelona, y que a doble partido debe ocurrir un milagro para ganar a estos muchimillonarios equipos, creo que lo más inteligente sería centrarnos en la Liga (en la que por cierto no va nada bien la cosa), que es lo que de verdad hace aumentar o disminuir el presupuesto.
En Liga son muchos los equipos que se muestran titubeantes, Español, Osasuna, Málaga, Athletic... no están cosechando buenos resultados (como nosotros) y esto debería darnos pie a intentar un viable asalto a la preciada cuarta plaza.
En cambio en Copa del Rey mañana, con la que tenemos encima de moral por los suelos, toca ganarle al Valencia por más de dos goles. Sinceramente lo veo imposible. Lo único que conseguiríamos sería un desgaste físico que pasaría factura de cara al ya VITAL encuentro contra el Español.
Por supuesto, en el nulo caso de que el Sevilla pase la eliminatoria, tendría otra más para luego vérselas con los mencionados mastodontes podridos de dinero injusto. Y a esto hay que sumarle media vuelta liguera. Veo que esto es mucho arroz para tan poco Sevilla.
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