
Que era ganar, nada más.
Me daba igual cómo, si por una superioridad aplastante o por alineación indebida de Osasuna.
Había que ganar, y se ganó.
Después de casi tres decenas de días, el equipo necesitaba como agua en el desierto sumar tres en una misma noche.
Y ayer el guión salió a la perfección. Una primera parte primorosa en la que lo raro fue no irse a la caseta con uno o dos golitos más en nuestro haber. El equipo creando ocasiones, y el único lunar fue la falta de mordiente arriba, protagonizada de manera increíble por un Negredo que parece tocado en lo mental, porque está el tío que no da una. Magnánimo fue el público de Nervión, tapando los pitos con palmas cuando el vallecano fue sustituido. Cuando vi el dorsal de Negredo en el cartelón del cambio pensé que Míchel le había hecho una buena faena, porque la bronca que se merecía este descentrado delantero era de órdago. Pero el público de Nervión una vez más me demostró que es el mejor de Andalucía, y despidió la mala actuación de Negredo con una ovación. Con dos narices. Mimos para alguien que sabemos que es bueno, pero que tiene que quitarse un montón de tonterías de la cabeza. Nadie sabe más que esta afición.
Y así lo demostró desde el inicio, reventándose los pulmones a animar a un equipo que por primera en vez en mucho tiempo jugaba al fútbol ante un pertrechado atrás Osasuna.
Como digo, primera parte brillante, y segunda mitad en la que por no ir ganando de más renta, sobrevolaron algunos viejos fantasmas (demasiado familiares) por el cielo de Nervión. De hecho estaríamos hablando en otro tono muiy diferente si no fuera por un portero espectacular, gatuno, de otro mundo. Hablo, como no, de don Andrés Palop Cervera. Palop acabando con debates. Varas para mí ha dejado de ser portero titular del Sevilla, pero no desde ayer, sino desde el partido de la Real Sociedad. Palop tuvo una época en la que se le iba un poquito la olla, pero el banquillazo creo que le ha sentado de maravilla, y ahora puede ser mejor portero aún de lo que ya lo era. A día de hoy Palop titular, al menos de momento.
Y por último destacar sólo unas poquitas cosas. Poquita cosa es, pero sólo de altura. El jugador más grande que yo he visto de mediocentro defensivo con la camiseta del Sevilla no mide mucho más de 1`65 metros. Es de Chile, y se llama Gary Medel, alias Pitbull. Yo quiero 6 Pitbull así en mi equipo. Es increíble lo que lucha, y lo que aporta este jugador. Encarna a la perfección los valores del sevillismo más acérrimo. Me encanta desde el minuto 1 este señor. Un homaneje al balompié jugando al límite hasta cuando no puede con su alma. Un diez.
Como un diez se llevaría Jesús Navas si después de hacer dos cosas bien, hiciera la tercera también bien, y no mal. Sé que es pecar tal vez de exigente, pero es que este genial jugador necesita 6 pases malos para poner un balón bien. Debería mejorar un poco en este aspecto, el centro al área; que lo hace bien, pero que si lo hiciera un poquito mejor, no nos desquiciaría tanto y sus números aumentarían más aún.
Pues nada, Míchel ha dado con la tecla, ahora a mantenerla, que no es fácil. Contra el Valencia ganaremos, empataremos o perderemos, pero sabremos si lo de anoche fue un espejismo o si podemos ilusionarnos por fin con algún motivo.