Ayer un amigo me pasaba alucinado el link de esta "noticia" aparecida en la partidista web de Marca: (clic aquí para verlo)
"Marcelo, mejor lateral del mundo". La respuesta inmediata bien podría haber sido "sí, y yo soy Paquita Rico", pero vamos a intentar razonar esta situación, porque desde luego se las trae.
El peluso Marcelo por lo visto hizo un buen partido en Champions frente al todopoderoso Apoel de Nicosia, la potencia de Chipre, el equipo que tiene atormentado a todo el continente Europeo, la bestia del fútbol, el rodillo chipriota... y eso le vale al brasileño que se le compare con Messi e Iniesta... Vamos a ver, que seguramente Paco Mije se pone a jugar contra el Apoel y lo llama Del Bosque para la selección.
El titular más adecuado debería haber sido: "Marcelo le evita un incendio a Mourinho". Lo normal es que el Madrid, con un sorteo totalmente favorable y con más chorra que catorce, arrollase al pobre Apoel, pero lejos de esto, el partido se les atascó a los merengues. Como fue Marcelo el que hizo algo por la patria, los aduladores merengues se deshacen en elogios ante un jugador que ni siquiera es titular en los partidos importantes. Pero nada, para la central lechera un partidito decente del bailarín Marcelo le vale el título como mejor lateral del mundo. Estamos locos.
Creo que la única razón para elaborar esta poco elaborada cortina de humo es para taponar dos factores: Que el mejor lateral del mundo está en el equipo rival y se llama Daniel Alves (que se ha ganado el título con años de un rendimiento enorme, no en un partido frente a unos amigos), y que el flamante fichaje para el lateral del Real Madrid que costó 30 millones de euros (¡!) y se llama Fabio Coentrao, es más malo que un dolor.
Hacer buenísimo al normalito. Eso es lo que la prensa afín al Madrid y sus sucursales han hecho toda la vida. Estas maniobras orquestadas con el único fin de ensalzar la mediocridad madridista (porque nosotros siempre tenemos que ser los mejores) no hace sino poner en solfa las virtudes de los futbolistas "buenos" que también han sido ensalzados por este periodismo de bengala. Di Stéfano o Raúl, dos peloteros que seguramente han sido muy buenos futbolistas, son encumbrados en el Olimpo de los dioses sólo por el hecho de haber tenido un escudo merengue en el pecho. Necesitan este tipo de argucias para que su autoestima no baje, y para que la realidad los ponga en su sitio.
Es el mejor ejemplo de que una mentira repetida mil veces se convierte en verdad. Pero a mí no me la van a dar. Un paquete seguirá siendo un paquete por mucho que me vendan que es bueno, un jugador aceptable será aceptable, y no una estrella. Porque mis ojos no me mienten, y la prensa madridista sí.

















