domingo, 6 de enero de 2013

Horror y aire

El Sevilla FC ganó su partido frente a Osasuna gracias a una mezcla de tesón desacertado, empuje y fortuna. 1-0 y yo personalmente más contento que unas pascuas porque los tres puntos eran vitales en la noche de ayer.

Sin embargo los vicios del Sevilla FC siguen ahí en este recién comenzado año 2013. Apatía, poca entrega que sólo aparece a arreones, inoperancia en el banquillo (tal vez provocada ante la falta de buenos futbolistas de recambio), y sobre todo, un ambiente gélido más digno de un velatorio que de un partido de fútbol. Y a este respecto me gustaría criticar abiertamente a los Biris (o a los que ahora se sientan por ahí) y decirles que si quieren dejar de animar, allá ellos, que sí que están en su derecho, pero que dejen de una vez por todas de enrarecer un ambiente ya de por sí corrompido en exceso. Que critiquen, si quieren, cuando el partido acabe, pero nunca durante el encuentro, porque eso afecta a nuestros jugadores, que notan el clima de crispación con cánticos en contra de aquel o la consecuente protesta del resto del público. A ver señores Biris (o los que sean), que se trata de ganar partidos, y los que protestan DURANTE el juego no hacen nada porque esto se produzca, más bien al contrario.

Respecto al juego, simplemente diré que lo que vi en la primera parte fue al Sevilla más horroroso que ha jugado en el Pizjuán. Lamentable la forma en la que no se dan dos pases seguidos, en la que los futbolistas no son capaces de pedir el balón en un saque de banda. Penoso. Terrible, de equipo muerto y enterrado. Sin embargo y gracias a Dios en la segunda mitad el Sevilla sacó ese empuje que a veces tiene y encerró al rival en su portería pero con poca puntería. Hizo falta una jugada de carambola para que el baloncito besara las mallas, pero las besó. Por eso en medio del ataque descerebrado, un regalo digno de la noche de Reyes en la que nos encontrábamos porque viendo la repetición el gol de Spahic sube al marcador con uno de los nuestros en claro fuera de juego, pero en fin, ya era hora de que se equivocaran a favor de nosotros, y falta que nos hacía, porque una derrota o un empate ayer hubiera provocado una hecatombe.

Podemos respirar, coger aire, quitarnos un poquito de presión pero siempre sabiendo que queda todo por hacer. Es importante empezar el año ganando.