Llevamos ya dos días de este 2013 que las previsiones dicen será trágico en lo económico, pero que sin embargo el corazón nos pide que sea benévolo, benigno y que empiece a dejar de apretar.
Pero como por suerte para vosotros y para mí, este no es un blog de economía, vamos a hablar de fútbol y del Sevilla FC.
Nuestro equipo cerró el año 2012 de la peor manera posible, sin parar de perder y dejando unas sensaciones a cuerno quemado importantes en el tapete de juego, en el banquillo y en el palco. No hay nada que salve a este desastroso, penoso y lamentable Sevilla que recordamos de Anoeta, Balaídos, La Romareda, el Vicente Calderón, San Mamés, y un larguísimo etc. Por eso yo digo que es tiempo de mirar hacia adelante porque hacia atrás, poquito.
A este año nuevo yo, como sevillista, le pido sobre todo humildad. Dejar de creernos algo que no somos (ya no, de momento, esperemos) y que resolvamos cuanto antes la papeleta liguera. Que sumemos los 45 puntos necesarios para la salvación y que a la mayor brevedad nos olvidemos de este campeonato de Liga que ha sido de cero patatero. Y por pedir, al 2013 le pido una final de Copa del Rey. Sería la única forma de salvar la peor temporada de los últimos 8 concursos. Y es que como sabéis, meternos en esa final no es para nada complicado. Ya estamos en cuartos, después tendríamos que eliminar al Zaragoza presumiblemente y más tarde enfrentarnos a un Atlético de Madrid muy vivo en todas sus competiciones (con la acumulación de partidos que eso conlleva) o a un Betis cuya racha positiva debe acabar más pronto que tarde. Y ya está, con eso te plantas en una final de Copa que además jugarás contra un equipo ya clasificado para la Champions y que por ende te da derecho a jugar el año que viene en Europa. Es la forma perfecta de cerrar el curso con una sonrisa y sin tener que mirar al suelo avergonzados.
Ah, y ya puestos también pido justicia, que los que merecen castigo lo reciban, y que los que merecen premios se los lleven.
Nuestro equipo cerró el año 2012 de la peor manera posible, sin parar de perder y dejando unas sensaciones a cuerno quemado importantes en el tapete de juego, en el banquillo y en el palco. No hay nada que salve a este desastroso, penoso y lamentable Sevilla que recordamos de Anoeta, Balaídos, La Romareda, el Vicente Calderón, San Mamés, y un larguísimo etc. Por eso yo digo que es tiempo de mirar hacia adelante porque hacia atrás, poquito.
A este año nuevo yo, como sevillista, le pido sobre todo humildad. Dejar de creernos algo que no somos (ya no, de momento, esperemos) y que resolvamos cuanto antes la papeleta liguera. Que sumemos los 45 puntos necesarios para la salvación y que a la mayor brevedad nos olvidemos de este campeonato de Liga que ha sido de cero patatero. Y por pedir, al 2013 le pido una final de Copa del Rey. Sería la única forma de salvar la peor temporada de los últimos 8 concursos. Y es que como sabéis, meternos en esa final no es para nada complicado. Ya estamos en cuartos, después tendríamos que eliminar al Zaragoza presumiblemente y más tarde enfrentarnos a un Atlético de Madrid muy vivo en todas sus competiciones (con la acumulación de partidos que eso conlleva) o a un Betis cuya racha positiva debe acabar más pronto que tarde. Y ya está, con eso te plantas en una final de Copa que además jugarás contra un equipo ya clasificado para la Champions y que por ende te da derecho a jugar el año que viene en Europa. Es la forma perfecta de cerrar el curso con una sonrisa y sin tener que mirar al suelo avergonzados.
Ah, y ya puestos también pido justicia, que los que merecen castigo lo reciban, y que los que merecen premios se los lleven.

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