jueves, 17 de enero de 2013

Los graciosos de la Pelli


En el día de ayer aparecía la noticia de que unos operarios que "trabajaban" en la torre Pelli colocaron mediante soldadura un escudito del históricamente segundo equipo de la ciudad de Sevilla.

Inmediatamente el cachondeíto de siempre de los de siempre estaba al pie de la calle. Al mismo tiempo, una corriente de sensatez anunciaba que si este viernes el escudito de marras no estaba fuera de circulación, muchas personas con cuenta en La Caixa (antes Cajasol) retirarían sus ahorros de las entidades bancarias correspondientes.

Pues bien, a este par de descerebrados les han dado su merecido. Ni más ni menos que lo que ellos solitos se han buscado, que es que se queden en la cochina calle, suspendidos de empleo y sueldo. A los burros hay que tratarlos a palos porque sólo así aprenden, a ver si de ahora en adelante valoran más su trabajo. 

Y es que no ya porque esto haya sucedido con un escudo del Betis, como si quiere ser con una imagen del logo de Ikea (aunque difícilmente nos imaginaríamos esto con otro equipo que no fuera el de las trece barras), lo que aquí es sangrante es la total falta de respeto hacia tu trabajo, hacia una ciudad, hacia la empresa que te paga y ante la entidad que levanta la torre. Tú en tu puesto de trabajo no puedes hacer determinadas cosas, porque sabes (o deberías saber, seguramente estos dos no sepan ni qué hora es) que te pueden pasar factura. Ya está bien de que aquí el payaso de turno haga la gracia y no pase nada. Lo que se ha hecho con estos mastuerzos no es otra cosa que justicia, lo que había que hacer con unos señores que se toman a broma su empleo mientras en la calle hay 6 millones de parados que matarían por tener lo que ellos tienen. 

La imagen de charanga y pandereta ya tiene un límite, y qué casualidad que siempre vengan los tiros por los mismos lados. Que esto les sirva de lección.